Thursday, October 08, 2009
fragmento de ODA MARINA, recordando a Alvaro de Campos


Una inexplicable ternura,
un remordimiento conmovido y lloroso
por todas aquellas víctimas -especialmente los niños-
que imaginé hacer al soñarme un antiguo pirata.
Una emoción conmovida porque fueron mis víctimas;
pero tierna y suave, porque no lo fueron realmente.
Una ternura confusa, como un vidrio empañado, azulado,
canta viejas canciones en mi pobre alma dolorida.

Ah, ¿cómo pude pensar, soñar aquellas cosas?
Que diferente soy de lo que fui hace unos momentos.
Histeria de sensaciones -primero éstas, después sus
contrarias.
En la mañana rubia que se levanta como mi olvido
sólo escoge las cosas de acuerdo con esta emoción
-el murmullo de las aguas,
el leve murmullo de las aguas del río al encontrarse con el
muelle ...
La vela pasando al otro lado del río,
los montes lejanos, de un azul japonés,
las casas de Almada,
y lo que hay de suavidad y de infancia en la hora
matutina ...

Una gaviota pasa
y es mayor mi ternura.

Pero en nada he reparado durante este tiempo.
todo fue una impresión de la piel, como una caricia.
Todo este tiempo no quité la vista de mi sueño lejano,
de mi casa al pie del río,
de mi infancia al pie del río,
de la ventana de mi cuarto que en la noche deba al río
y la paz del lugar esparcida en las aguas ...
Mi vieja tía que me amaba a causa de un hijo que perdió.

Mi vieja tía acostumbraba cantarme para que yo durmiera
(si bien ya era yo un poco grande para eso) ...
Recuerdo y las lágrimas caen sobre mi corazón y lo lavan
de la vida,
y se levanta una leve brisa marina dentro de mí.
A veces ella cantaba la "Nao Catrineta":

    Allá va la Nao Catrina
    sobre las aguas del mar ...

Y otras veces, una melodía muy melancólica y tan
medieval,
la "Bella Infanta" ... Recuerdo, y la pobre vieja voz se
levanta dentro de mí.
Recuerdo que muy poco la recordé después, y ella que me
amaba tanto.
Qué ingrato fui con ella -y finalmente, ¿qué hice yo con la
vida?
Era la "Bella Infanta" ... Yo cerraba los ojos y ella
cantaba:

        Estando la Bella Infanta
        en su jardín sentada

Yo habría un poco los ojos y veía la ventana llena de luna
y después cerraba los ojos otra vez, y con esto era feliz.

        Estando la Bella Infanta
        en su jardín sentada
        su peine de oro en la mano
        sus cabellos peinaba

Oh, mi pasado de infancia, muñeco que me rompieron.

No poder viajar al pasado, a aquella casa y a aquel cariño,
y siempre quedar allí, siempre contento y siempre niño.

Pero esto fue el pasado -linterna en una esquina de calle
vieja
Pensar en esto me da frío, hambre de algo que no puede
obtenerse.
Me da remordimiento pensar en esto.
Oh, torbellino lento de sensaciones opuestas,
vértigo suave en el alma por causas confusas.

Furias rotas, ternuras como cordeles con que los nuños
brincan,
gran abatimiento de la imaginación en los ojos de los
sentidos,
lágrimas, lágrimas inútiles,
suaves brisas de contradicción corriendo la faz del
alma ...

Evoco, para salir de esta emoción, por un esfuerzo
voluntario,
con un esfuerzo desesperado, marchito, inútil,
la canción del Gran Pirata cuando estaba muriendo:

        Fifteen men on the Dead Man's chest.
        Yo-ho-ho and a bottle of rum!

Mas la canción es una línea recta mal trazada en mi
Interior ...

Me esfuerzo y otra vez logro traer ante mis ojos del alma,
otra vez, pero con una imaginación casi literaria,
la furia de la matanza, de la piratería, el apetito del saqueo
que se paladea,
de la carnicería inútil de mujeres y de niños,
de la frívola tortura de los pasajeros pobres hecha por
distracción
y de la sensualidad de romper y destruir las cosas más
amadas de los otros,
pero sueño todo esto con mi miedo, como si alguien respirarse
de pronto sobre mi nuca.

Recuerdo que sería interesante
ahorcar a los hijos frente a las madres
(sin querer me siento las madres de ellos),
enterrar vivos en las islas desiertas a los niños de cuatro
años
y llevar a los padres en lanchas hasta allá, para verlos
(me estremezco, y recuerdo un hijo que no tengo
y que está durmiendo tranquilo en casa).

Aguijón de un ansia fría de crímenes marinos,
de una inquisición sin la disculpa de la Fe,
crímenes ni siquiera como razón de ser de la maldad o la
furia.
hechos fríamente, ni siquiera por herir o por el mal,
ni siquiera para divertirnos:
apenas  para pasar el tiempo
igual que uno pasa el rato en un comedor de provincia
con la servilleta tirada al otro lado de la mesa después de
comer,
sólo por el suave gusto de cometer crímenes abominables y
no considerarlos gran cosa,
de ver sufrir hasta la locura y la muerte-por-el-dolor pero
nunca llegar más allá ...
porque mi imaginación rehúsa acompañarme.
Un escalofrío me contrae.
Y de pronto, pero más repentinamente que la otra vez, de
más lejos, de más hondo,
de pronto -oh pavor por todas mis venas-
el frío súbito de la puerta del Misterio que dentro de mí se
abrió y dejó pasar una corriente de aire.
Recuerdo a Dios, lo trascendental de la vida,
y de pronto la vieja voz del marino Jim Barns, con quien
hablaba,
convertida en la voz de ternura misteriosa de mi anterior,
de esas pequeñas cosas de rezago de madre y cinta de
cabello de hermana,
pero asombrosamente venida del más allá de la apariencia
de las cosas,
la voz sorda y remota convertida en la Voz Total, la voz
sin Boca,
venida por fuera y por dentro de la soledad nocturna de los
mares,
llama por mí, llama por mí ...

Posted at 03:05 pm by malatesta

 

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me gusta caminar por las ramas y tener la lengua en la luna, hacer el pino en las fuentes cultivar zascandiles, perder el tiempo para cosechar los enormes espacios de los dias, soñar con las musarañas, tener los pies en la tierra para volar sin miedo, y no dar un paso atras ni para coger impulso.







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