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¿MEMORIA O MÉMOIRE? de TOMAS SEGOVIA Querido Matías Vegoso: ¿Tú cuánto tiempo hace que no lloras? A mí hace poco se me saltaron las lágrimas varias veces durante una excursión organizada por la Universidad de Educación a Distancia a la ruta del exilio, que nos permitió ver muchas cosas desgarradoras de ésas que España se empeña en ignorar. Por ejemplo: ¿tú sabías que el gobierno de España estuvo alojado una temporada entre una masía y una mina convertida en búnker, donde a la vez estaba resguardado el tesoro artístico de la nación y parte del oro de su banco central? Algunos de los que visitamos el lugar no teníamos ni idea de ese hecho histórico, y eso que éramos personas interesadas en el tema. ¿Te imaginas un episodio tan insólito y dramático en la historia de cualquier otro país? Lo sabría todo el mundo, habría películas, telenovelas y hasta comics sobre el asunto. Y por supuesto, se lo contarían a todos los niños en clase de historia. ¿Y cuántos españoles jóvenes o ya no tan jóvenes saben que los franceses internaron en el campo de concentración de Argelès-sur-mer, uno de los varios que organizaron, a 100 000 refugiados españoles, hombres, mujeres y niños, en una playa desnuda, durante varios años, y las primeras semanas sin techo, sin literas, sin letrinas y sin agua potable y con temperaturas bajo cero? En el lugar hay descendientes de españoles, incluyendo al alcalde, que están tratando de que no se olvide todo eso, investigando y haciendo pública esa memoria. Pero, claro, es que son de nacionalidad francesa. ¿Y sabías que en Elne, en el Rosellón francés, una institutriz suiza organizó en 1939 una maternidad para ayudar a dar a luz a las mujeres de los campos de concentración, y salvó así la vida de muchos cientos de niños y de madres españoles y también judíos? El alcalde de Elne, que es una persona de ésas que tú dices que no existen, sobre todo en estos tiempos, ha logrado con admirable esfuerzo que el municipio compre el lugar y lo convierta en museo. Ese alcalde es hijo de españoles, de nacionalidad francesa, por supuesto. Se propone volver a abrir allí una maternidad, ahora para las derrotadas de estos tiempos, o sea las inmigrantes. Cuando tú dices que no existen personas como ésas, supongo que quieres decir que no existen en Valencia. Siento decirte que te equivocas. Para empezar, el juez de la Rúa no es valenciano, si es en él en quien pensabas (como es inevitable pensar). Y después, no todos los valencianos son Camps; yo personalmene conozco muchos valencianos que no son ni mucho menos forever young, sino gente honrada. Sí, querido Matías, todavía hay gentes como ésas, en Valencia y fuera de Valencia. Incluso entre los de nacionalidad española no todo el mundo pertenece a asociaciones como Manos Limpias, sino que hay personas que tienen las manos limpias. Lo que pasa es que en España el muro del silencio, que existe en todas partes, es más impenetrable y obtuso que en cualquier otro país. En el extraordinario documental que vimos sobre la maternidad de Elne, uno de los antiguos niños nacidos allí, ahora con casi 70 años de edad, cuenta que él ha vivido siempre en Elne, y aunque de niño él y los otros niños del barrio jugaban en el terreno de la antigua maternidad, nunca nadie habló de ella hasta que ese alcalde que según tú no podría existir organizó el museo. Mala conciencia, querido Matías, la hay en todas partes, pero por lo menos en Francia esa mala conciencia no es ni una doctrina ni un programa político. La gente que tiene algo de que avergonzarse siempre prefiere que no se remueva el pasado, pero a ningún grupo visible ni a ningún partido oficial se le ocurriría, en ningún país que no sea España, oponerse a una ley que apuntase a recobrar la memoria. Es fácil imaginar cuánto tendrán que ocultar unas personas capaces de proclamar que un juez que investiga el pasado está prevaricando. Tengo curiosidad de saber si tú opinas que eso es más repugnante o menos repugnante que lo que hace el juez de la Rúa cuando dice que si la policía investiga los delitos de los delincuentes, allá ella, pero su tribunal no está para juzgar a los delincuentes sino para exonerar a los amiguitos. En lo que sí creo que estamos de acuerdo es en que a un país así hay que ser francamente ingenuo para pedirle que mire su historia y reflexione un poquito. ¿Preguntar qué hizo por los españoles Elisabeth Eidenbenz en Elne cuando estamos enfrascados en la palpitante historia de la entrepierna de alguna ex de torero o de deportista? ¿Reflexionar sobre los horrores de nuestra historia cuando esta noche juegan el Madrid y el Barça? Vamos, hombre, no me hagas reír. Abrazos de tu memorioso amigo, |
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